28 dic 2011

Un día en Fes, Marruecos.

Entre el 18 y 22 de noviembre, pasé parte de mi viaje por Europa en el continente Africano, aterrizando en Marruecos a las 9:30 de la mañana en el aeropuerto de Fes.
Luego de caminar durante 12 horas por sus áridas calles, escribí todo lo percibido dentro de la amurallada ciudad antigua, la medina, fundada hace más de 1.200 años, y su exterior, la parte nueva de la ciudad. Ete aquí, la descripción emocional...

Un día en Fes, Marruecos

Podés perderte en la Medina, fácilmente, y no encontrar más donde carajo estás. (el mapa no ayuda, la gente no sabe). Mejor salir y recomenzar al otro día.
Podés morir aplastado por un burro cargando kilos de mercadería por los angostos pasillos de la medina. Mejor autoaplastarse contra la pared para dar lugar.
Podés sobrevivir al tráfico, con atención y mucha suerte.
Podés ser (siendo mujer) observada por 10 hombres diferentes cada 5 pasos.
Podés sentarte 2 horas en un bar sin hacer nada, sólo con un café o té, como hacen todos.
Podés ver una mujer cada 15 hombres.
Podés tomar té de menta, comer "chipá" relleno de chocolate (no tiene queso eh) y fumar hachís.
Podés escuchar gente local que te saluda en árabe, en francés (ça va ?'), inglés o español.
Dentro de la medina. (foto google)
Podés comprar "Le petit prince" por AR$9.
Podés ver gallinas y patos, aún vivos, que morirán cuando llegué el primer cliente con ganas de degustar. 
Podés también ver el partido de Barcelona siendo la única mujer que mira la televisión en el bar junto a los compañeros marroquies.

Una buena companía marroquí me dijo, luego de leerlo, que estaba bien descripto lo tradicional y típico de las tierras árabes de Fes.

19 jul 2011

Consejos para celebrar el día del amigo con éxito


El 20 de julio los amigos se juntan para celebrar que son amigos… en fin, esta conmemoración de la llegada del hombre a la luna en 1969, sólo se festeja una vez por año (oficialmente), así que aquí te recordamos algunas cosas que no deben faltar para la que fiesta sea un éxito.
        
      Panza llena…
Jamás, en ninguna reunión que dure más de tres horas, se debe pasar por alto el factor alimenticio. Asado, pizza, picada o bizcochos, nunca debe desestimarse el poder de este elemento para una fiesta satisfactoria y duradera, donde los invitados permanezcan hasta la hora del brindis.

            Música para mis oídos
¿Qué es mejor que escuchar un disco de tu banda favorita? Escucharla en vivo. ¿Alguna otra opción más accesible? Un amigo entonando sus temas con la guitarra. Los instrumentos musicales son como ese invitado, que cuando falta, brilla por su ausencia.
Siempre está bien poner un disco de Queen de fondo, pero si introducimos instrumentos musicales como invitados, se puede armar un pequeño concierto, incluso un buen pogo.

            Una copa para el brindis
En estas fechas a veces uno se pone como…un poco cursi, y una copita medio llena nos facilita expresar los sentimientos hacia nuestros queridos amigos. Hay que tener en cuenta que si es más de una copita, también se nos facilitará expresar nuestras dotes en el baile, en contar chistes o hablar de más, pudiendo convertirse en un melodrama sentimental o un show de stand up barato.

La noche está en pañales
Comimos, cantamos, bailamos, brindamos… ¿y ahora? La gente siempre quiere más. Hay que tener un plan en mente para no terminar la noche a las 2 de la madrugada y desperdiciar este día de reencuentro con amigos.
El clásico “¿Adónde vamos?” a veces puede llevar horas de discusión, terminando en bostezos y café. Mejor tener una buena opción para presentarla antes de que la pregunta amenace y dé la posibilidad de debate entre los amantes de los distintos géneros musicales que nuestra era ofrece. 

Este 20 de julio no es el de 1969, ese día es cosa del siglo pasado (de hecho fue un 21 de julio cuando Neil Armstrong pisó la luna) y hoy es sólo un recuerdo,aunque pocos lo recuerden de ese modo, del sentimiento en que la gente de todo el mundo, literalmente, compartía. Sólo es un día, a mitad de semana, que nos da un buen pretexto para juntarnos con la gente que queremos y recordarles que somos amigos, en las buenas y en las malas.